Para mantener el agua en buenas condiciones.
Es el tratamiento habitual destinado a conservar el agua limpia, transparente y sanitariamente segura. Combina la acción de un oxidante (cloro) con la de un biocida (como MAK BIO) para controlar la materia orgánica y los microorganismos.
Según el tipo de oxidante utilizado, puede ser necesario mantener el pH del agua dentro de un rango específico.
Para eliminar los contaminantes del agua de llenado y luego poder realizar el tratamiento de MANTENIMIENTO.
Se realiza cuando el agua de llenado presenta condiciones que pueden dificultar el tratamiento posterior, como un pH o una alcalinidad fuera de los valores recomendados, exceso de hierro o manganeso, turbidez o coloración. Su objetivo es corregir estos desequilibrios antes de iniciar el tratamiento habitual.
Para cuando el agua sea dura, alcalina o con tonalidad no deseada.
Se aplica después de una normalización o cuando el agua incorporada a la piscina requiere ajustes adicionales. Su finalidad es adecuar sus características para que los productos utilizados posteriormente actúen correctamente y la calidad del agua pueda mantenerse estable.
Para cuando el agua está transparente, pero contiene insectos, hongos negros o presenta una alteración en el valor del pH.
Se utiliza cuando uno o más parámetros se encuentran fuera de los valores recomendados, aunque el agua todavía conserve una apariencia aceptable. Permite corregir alteraciones del pH, desarrollo de hongos, turbidez u otros problemas puntuales antes de que se agraven.
Cuando el agua ha perdido sus condiciones normales y requiere una restauración integral.
Es un tratamiento intensivo destinado a restablecer las condiciones del agua cuando el mantenimiento ha sido insuficiente o la piscina ha sufrido una contaminación importante.
Busca recuperar la transparencia, el color, el brillo y las condiciones sanitarias del agua, además de restablecer el pH y la alcalinidad dentro de sus rangos adecuados. Siempre que las condiciones lo permitan, procura evitar el vaciado de la piscina.
Nunca es recomendable llegar a esta instancia. Lo mejor es practicar un tratamiento de MANTENIMIENTO y utilizar la menor cantidad posible de insumos químicos.
Tras un uso intensivo, vómitos, excreciones o aumento del cloro combinado.
El SHOCK OXIDANTE es una dosis de cloro mucho mayor que la habitual diseñada para una acción rápida, no para la desinfección continua. Su objetivo es degradar rápidamente estos residuos, reducir la contaminación orgánica y restablecer las condiciones sanitarias del agua.
Este procedimiento es aconsejable en diversas situaciones, generalmente de carácter extremo:
Cuando existen incrustaciones, manchas o suciedad en filtros y superficies.
Se realiza antes de iniciar o reiniciar el uso de la piscina, especialmente después de un período prolongado de inactividad. Comprende la inspección y limpieza del vaso, las paredes, el piso, el filtro y el circuito hidráulico.
En esta etapa deben localizarse posibles pérdidas y comprobarse el estado de las superficies, uniones y conductos. Las grietas o fisuras deberán repararse y sellarse antes del llenado, utilizando una masilla apta para piscinas. También deben eliminarse la suciedad, las grasas, las incrustaciones, las manchas y los residuos acumulados. Asimismo, debe verificarse el correcto funcionamiento del sistema de circulación y filtrado.